Entradas

Cambios climáticos

Imagen
Estos días de verano, mi madre ha venido a visitarnos a Boston habillada con sus pantalones cortos, sus faldas multicolores y sus camisetas lánguidas, es decir, el atuendo justo y necesario para combatir los fuertes calores a los que están acostumbrados todos los habitantes de nuestra tierra al otro lado del océano. Pero aquí, en Massachusetts, es indispensable tener a mano ropa que abrigue y ropa holgada para cualquier hora del día en cualquier situación. Sirva como ejemplo el día que mi madre y yo decidimos hacer turismo por Brookline, un pueblo al lado ladito de Boston. En el trayecto en coche desde casa hasta Brookline, llovía a cántaros, la carretera estaba repleta de coches y charcos y las temperaturas no parecían muy halagüeñas. Las dos estábamos dentro del coche con chaqueta y pensando que tendríamos frío. Al llegar a Brookline, la tormenta había arreciado y decidimos que no necesitábamos paraguas, aunque si una chaqueta con capucha por si acaso.  Caminamos tranquilamente hasta …

Evolución generacional

Imagen
Estos días tengo la inmensa suerte de disfrutar de compañía familiar femenina. Mi madre y mi sobrina mayor de doce años han venido a pasar unos días con nosotros. Y la presencia de mujeres en casa, aparte de la mía, se nota muchísimo. Mi madre usa un aparato que tenía guardado en un armario, y que se llama plancha, para intentar sacar arrugas de unas camisetas que no me preocupa lo más mínimo que estén arrugadas. Mi sobrina se pasa gran parte del día pegada al teléfono, haciendo caso omiso de los gritos de mi madre cuando la avisa para comer, para dormir, para arreglar la habitación... ¡Ay, hogar dulce hogar! Uno de los mayores gozos de los cuales yo no puedo disfrutar con féminas de mi família es ir de compras de todo aquello innecesario pero que nos deleita la vista aunque no el alma. E ir de compras era una de las cosas primordiales que mi sobrina deseaba hacer en su aventura bostoniana, con lo cual las tres nos hemos dirigido, ni cortas ni perezosas, a nuestra sesión de compras. He …

Vacaciones de verano en coche

Imagen
Si, las esperadas vacaciones de verano han llegado por fin. Los niños, sin horario a la vista, juegan a su libre albedrío, contentos de no tener deberes ni horarios estrictos. Estos dos meses de vacaciones que los pequeñuelos esperan con deleite son temidos a partes iguales por los padres. Los padres, esos seres que deben hacer malabarismos para compaginar el trabajo con cuidar a los niños. En mi caso particular de expatriación, el plan A), el plan B) y el plan C) para mis niños soy yo. Con lo cual, debo cuidar de ellos tantas horas como sea posible. Y me alegro y me desquicio a partes iguales. Me alegro porque los quiero, son simpáticos, divertidos, me cuentan infinidad de cosas que han leído o visto en Youtube, me abrazan, me dicen que me quieren...me desquicio porque la casa es un desorden contínuo, no obedecen si no es bajo amenaza de no usar la tablet, se pelean, discuten... Con esas, uno de los mayores placeres de estos dos meses con hijos a todas horas es el placer de conducir. C…

Las hay valientes

Imagen
Último día de escuela. Un año más, un curso más y el tiempo vuela. Los niños crecen, así como las canas, las arrugas y los dolores de espalda. Pero en el mundo de las madres, de esas con canas, arrugas y dolores de espalda, hay algunas que resisten el paso del tiempo y deciden ser valientes. Y se la juegan. Una de estas mamás valientes ha decidido invitar a su casa, a todos los niños del curso de su hijo. Hace semanas leí un email donde sin conocernos, una mujer desconocida nos invitaba a mi mayor, a sus hermanos y a sus padres, a una casa con piscina para celebrar el fin de curso. Y hacía lo mismo con todas las familias que tenían algún retoño en el curso de su hijo. Yo a eso lo llamo valentía. Así pues, justo después de que el autobús escolar soltara a mis hijos en mis brazos, éstos, ni cortos ni perezosos, me han apremiado para que voláramos raudos y veloces a nuestra casa en busca de un bañador, unas zapatillas y una toalla. Vestidos de esta guisa, nos hemos presentado en casa de la …

Cupido está en el aire

Imagen
Tengo una hora en coche desde casa al trabajo. No es mucho en América, pero demasiado para mi. Cansada de escuchar dos o más veces un CD preferido, me pasé a seleccionar programas de radio que me acompañaran en mi trayecto diario. Encontré uno que me gustaba de música actual, pero el tiempo dedicado a los anuncios superaba con creces el tiempo dedicado a las canciones, que se repetían y repetían a lo largo del día. Pasé pues, al cambio de frecuencia y encontré un programa de música country que me encanta. Música country, un rayo de sol y el paisaje de campo que atravieso cada día me impregnan de buen rollo para empezar el día con energía.  Pero ¡Oh, sorpresa! además de la música country, los locutores, Jackson y Hannah, han empezado un programa...¡de amor! La cosa va como sigue: - una persona entabla conversación con un desconocido, ya sea esperando el bus, o en la cola del supermercado.  - al separar los caminos con el totalmente desconocido, la persona piensa que puede ser el amor de s…

Momentos de relax

Imagen
Ayer decidí que mis peques ya eran suficientemente mayores y que podía ir tranquilamente con ellos al supermercado para la compra semanal. Si, lo reconozco, me había levantado demasiado optimista. Pero ya se sienten mayores (y lo son) para muchas cosas, con lo cual decidí que me acompañaran y me ayudaran en la búsqueda de los alimentos que tomamos semanalmente toda la família.  Orgullosa, aparqué el coche y con un hijo a cada lado, entré en el supermercado. El mayor se ofreció a conducir el carrito, a lo que yo acepté encantada.  Empecé con la sección de lácticos, mirando qué yogures eran los más ricos (sin mirar las calorías). Estando yo en estos quehaceres, decido sacar mi vista de los estantes yoguriles y me encuentro que mi mayor había llenado el carrito con sus yogures preferidos, pero no con 3 o 4, sino con 50 o 60. Le digo que no puede cargar con tantos, y le cuento los motivos razonables (espaciales y económicos básicamente) por los que no está bien cargar tantos yogures. Parece…

Kennedy nació aquí

Imagen
Cien años antes de conmemorar el centenario de su nacimiento; mucho antes de que fuera recordado por el Presidente que hizo y que pudo hacer mucho más si no lo hubiesen asesinado; antes de ser el Presidente de los Estados Unidos que hubiera logrado la frase "Cambridge, tenemos un problema", y no "Houston, tenemos un problema"; antes de ser elegido el primer Presidente americano gracias a un aparato que estaba triunfando en esos momentos llamado televisión, antes, antes de todo eso, Kennedy nació un 29 de mayo de 1917 en Brookline, Massachusetts, en la casa que sus padres poseían en la 83 Beals street. Brookline es un pueblo, o ciudad adosada a Boston, donde no se distingue donde acaba uno y empieza la otra. Calles y calles de edificios bajos, señoriales y antiguos, marcan las principales arterias de comunicación con la ciudad. Calles y calles pequeñas repletas de casas de madera de todos los colores, dibujan un bonito entresijo de vida alrededor. En una de esas calle…